La Organización Mundial de la Salud (OMS) presentó sus Recomendaciones actualizadas sobre el manejo clínico del VIH: recomendaciones para un enfoque de salud pública, un documento que redefine la atención de las casi 40 millones de personas que viven con VIH en el mundo y orienta a los sistemas de salud hacia el cumplimiento de los objetivos globales de eliminar el SIDA como amenaza de salud pública para 2030. De acuerdo con la OMS, más de 30 millones de personas estaban en tratamiento antirretroviral al cierre de 2024, lo que ha permitido una reducción sustancial de la mortalidad y la transmisión del virus. Por ello, la OMS recomienda como esquema preventivo preferido el tratamiento de tres meses de isoniazida más rifapentina, una opción más corta que facilita la adherencia y permite ampliar la cobertura de prevención en los sistemas de salud. Las nuevas guías están dirigidas principalmente a responsables de programas de VIH, personal de salud, laboratorios, organizaciones comunitarias y agencias internacionales, y buscan reducir la mortalidad, la transmisión del VIH y la tuberculosis, al tiempo que fortalecen la eficiencia y sostenibilidad de los servicios de atención. Con este marco actualizado, la OMS proporciona una hoja de ruta basada en evidencia científica para mejorar los resultados del tratamiento, ampliar el acceso a la atención y avanzar hacia la meta global de poner fin al VIH como problema de salud pública en esta década. La OMS establece que todos los bebés expuestos al VIH deben recibir seis semanas de profilaxis, preferentemente con nevirapina, y que los lactantes con mayor riesgo deben recibir esquemas más intensivos. Asimismo, las mujeres que viven con VIH y reciben tratamiento pueden amamantar al menos 12 meses y hasta 24 meses o más, siempre que cuenten con apoyo para mantener la supresión viral y el seguimiento clínico. La tuberculosis continúa siendo la principal causa de muerte entre las personas que viven con VIH. La evidencia muestra que este fármaco ofrece mayor eficacia virológica y mejor perfil de seguridad frente a alternativas previas como lopinavir/ritonavir y atazanavir/ritonavir. Además, la OMS introduce opciones de simplificación terapéutica, como el uso de dolutegravir + lamivudina en personas estables, y por primera vez recomienda antirretrovirales inyectables de acción prolongada, específicamente cabotegravir + rilpivirina, para adultos y adolescentes con dificultades para adherirse a tratamientos orales diarios. Las recomendaciones refuerzan las estrategias para prevenir la transmisión vertical del VIH, que sigue ocurriendo principalmente durante la lactancia. Sin embargo, persisten desafíos vinculados a falla terapéutica, adherencia, transmisión materno-infantil y coinfección con tuberculosis, que justifican la actualización de las directrices clínicas. Las nuevas recomendaciones fueron coordinadas por el Departamento de VIH, Tuberculosis, Hepatitis e Infecciones de Transmisión Sexual de la OMS, bajo el liderazgo de Meg Doherty y Tereza Kasaeva, con coordinación técnica de Marco Vitori y Elena Vovc. El desarrollo de la guía contó con financiamiento de la Bill & Melinda Gates Foundation y Unitaid, así como con la participación de expertos internacionales como Elaine Abrams, Alexandra Calmy, Pedro Cahn, Beatriz Grinsztejn, Graeme Meintjes, Lynne Mofenson y Francois Venter, entre otros. Uno de los principales ajustes es la recomendación de darunavir/ritonavir (DRV/r) como inhibidor de proteasa preferido para personas cuyo tratamiento basado en dolutegravir (DTG) ha fallado.
Datos, medicamentos y estrategias alineadas al objetivo 2030
La OMS actualizó sus recomendaciones clínicas sobre el VIH para cumplir el objetivo global de eliminar el SIDA como amenaza para la salud pública para 2030. Las nuevas directrices buscan reducir la mortalidad, la transmisión y fortalecer los sistemas sanitarios.